Descubren secreto de las bacterias al fabricar fármacos contra cáncer




Un diminuto conector molecular permitiría crear nuevas versiones de medicamentos inspirados en la naturaleza.
Científicos de la Universidad de Warwick descubrieron cómo ciertas bacterias fabrican varias versiones de potentes compuestos contra el cáncer. El secreto está en pequeñas regiones moleculares llamadas dominios de acoplamiento. Estas piezas funcionan como conectores entre dos sistemas de enzimas. Un sistema construye la base del fármaco. El otro añade una especie de tapa variable que define a qué tipo de cáncer podría dirigirse el compuesto. Gracias a esa conexión precisa, las bacterias combinan componentes y producen moléculas relacionadas. Durante décadas, los investigadores sabían que este proceso ocurría, pero desconocían cómo se coordinaban las enzimas. Esa falta de información frenaba los intentos de crear nuevas variantes en el laboratorio. El estudio logró reproducir los principios de este mecanismo natural. El resultado abre una ruta para diseñar candidatos a medicamentos de manera más rápida y controlada.
La investigación se concentró en inhibidores de HDAC, una clase de fármacos que regula la actividad de genes dentro de las células. Entre ellos se encuentra la romidepsina, aprobada en Estados Unidos para tratar ciertos linfomas de células T. El equipo también identificó la ruta biológica usada por la bacteria Pseudomonas chlororaphis subsp. piscium para producir el compuesto FR-901375. Para resolver el misterio, combinaron biología estructural, bioquímica, genética y modelos computacionales. También realizaron pruebas con proteínas purificadas, espectrometría de masas y eliminación de genes. Los experimentos confirmaron que los dominios de acoplamiento son esenciales para que la cadena de producción funcione. Los científicos consideran que este sistema evolucionó mediante la duplicación y recombinación de genes. Ahora buscan construir una biblioteca más amplia de candidatos para distintos tipos de cáncer. La meta es desarrollar compuestos con mayor potencia, mejor precisión y menos efectos secundarios. El hallazgo todavía está en fase de investigación, pero ofrece una guía concreta para fabricar futuros tratamientos inspirados en la naturaleza.
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